El Gobierno redujo la estructura de la Comisión Nacional de Energía Atómica y profundiza el ajuste en el organismo
El Gobierno nacional oficializó una nueva reestructuración en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), uno de los organismos científicos y tecnológicos más importantes del país. La medida quedó establecida a través del Decreto 655/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, y forma parte del plan de reorganización del Estado que impulsa la administración de Javier Milei.
La decisión implica un fuerte recorte en la estructura interna de la CNEA, que pasará de 645 unidades organizativas a un máximo de 272, lo que representa una reducción cercana al 58%. El ajuste llega pocas semanas después de la desvinculación de alrededor de un centenar de trabajadores cuyos contratos no fueron renovados.
Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es «optimizar el funcionamiento» del organismo y reducir el «sobredimensionamiento de su estructura funcional», adecuando sus competencias y simplificando su esquema administrativo.
La Comisión Nacional de Energía Atómica depende de la Secretaría de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía y cumple un rol estratégico en el desarrollo del programa nuclear argentino. Entre sus principales funciones se encuentran la investigación científica, el desarrollo tecnológico, la producción de radioisótopos, la medicina nuclear, la seguridad radiológica y la gestión de proyectos vinculados a la energía nuclear.
Creada en 1950, la CNEA fue protagonista del desarrollo nuclear argentino y es considerada un organismo clave para la investigación científica y tecnológica. Por ese motivo, cada modificación en su estructura genera atención y preocupación entre especialistas, investigadores y trabajadores del sector.
Cómo queda el nuevo organigrama
Con la reforma, la estructura de conducción se concentrará en la Presidencia y la Vicepresidencia del organismo, acompañadas por la Unidad de Auditoría Interna, la Gerencia de Asuntos Jurídicos y la Gerencia de Coordinación General.
Además, las áreas operativas quedarán agrupadas en siete gerencias principales:
- Energía Nuclear, encargada de la investigación y desarrollo para reactores y centrales nucleares.
- Investigación y Desarrollo de Grandes Proyectos, que continuará con iniciativas como el reactor modular CAREM.
- Aplicaciones Nucleares a la Salud, responsable del Plan Nacional de Medicina Nuclear y del desarrollo en radiofarmacia y radioterapia.
- Producción de Radioisótopos y Aplicaciones de la Radiación, que administra el reactor RA-3 y abastece de insumos a la medicina y la industria.
- Seguridad Nuclear y Ambiente, dedicada a la protección radiológica y la gestión de residuos radiactivos.
- Articulación Institucional, enfocada en la relación con universidades, institutos y organismos científicos.
- Administración y Gestión, que concentrará recursos humanos, administración, tecnología y ciberseguridad.
También habrá recortes en los niveles inferiores
El decreto establece un plazo de 60 días para que las autoridades presenten la nueva estructura de departamentos y divisiones.
La reorganización fija además un importante recorte en los cargos jerárquicos de menor nivel. Las gerencias de segundo nivel pasarán de 45 a 32; las subgerencias se reducirán de 49 a 48; los departamentos bajarán de 240 a 168; y las divisiones se desplomarán de 283 a apenas 7. También se incorporarán una Auditoría Interna Adjunta y cuatro supervisiones de auditoría.
Preocupación por el impacto en la actividad científica
Aunque el Gobierno asegura que la reforma apunta exclusivamente a mejorar la eficiencia administrativa y reducir costos, distintos sectores científicos siguen con atención el impacto que la medida podría tener sobre proyectos estratégicos de largo plazo.
Entre las principales preocupaciones aparecen la continuidad de los desarrollos tecnológicos, la producción de radioisótopos utilizados en medicina, los programas de investigación nuclear y el mantenimiento de los estándares de seguridad que exige la actividad.
Especialistas del sector consideran que el desafío será compatibilizar el objetivo de reducir la estructura administrativa con la preservación de las capacidades técnicas y científicas que la CNEA construyó durante más de siete décadas y que la convirtieron en uno de los organismos tecnológicos más importantes de la Argentina.
